Aunque la versión oficial sugiere que los programas de construcción llevados a cabo en los últimos años por el gobierno actual, han contrarrestado gran parte del deterioro del sector; las cifras oficiales del BCV muestran cómo este sector ha sido de los más afectados por la contracción económica local. Estos datos corroboran que este sector, además de contraerse sostenidamente, cada vez disminuye en una mayor magnitud. Dado esto, la contracción del sector aumentó de un 52,5% en 2.017 a 61,8% al cierre de 2.018. Esta situación se debe a diversos factores, siendo uno de éstos el aumento exponencial en los precios de los insumos utilizados en la construcción.

La causa de esto no solo se debe a la inflación, sino también a la escasez de materias primas que se ha presentado, por lo que la oferta de insumos necesarios para la construcción ha disminuido; un ejemplo de esto es que Sidor, la mayor siderúrgica de Venezuela y un importante proveedor de insumos para el sector, tuvo al final del 2.018 la producción más baja de su historia y, actualmente, su única planta activa opera al 6,3% de su capacidad.

Otra limitación que tiene el sector construcción es la baja demanda de viviendas. Debido a la migración de venezolanos y la desconfianza del sector privado respecto a las políticas referentes a la propiedad privada, la demanda de viviendas ha disminuido notoriamente, pero la oferta sigue aumentando. De esta forma, el precio de los inmuebles ha caído un 75,0% en los últimos veinte años. A pesar de esto, el número de compradores sigue sin ser suficiente, causando que haya pocos incentivos para la construcción y que, año tras año, siga disminuyendo.