Cercanos al primero de mayo, también conocido como el día del trabajador, es posible inferir algunos de los futuros pasos a tomar por los hacedores de política. Una decisión popular alrededor de esta fecha es el aumento del salario mínimo, pero después de la serie reformas económicas tomadas por el ejecutivo desde agosto, es interesante especular sobre cómo se realizará tal aumento.

Desconociendo el procedimiento oficial para desarrollar esta cifra, nos queda estimarlo con variables que tenemos a nuestra disposición, variables como la inflación, la variación del tipo de cambio o incluso incrementos salariales anteriores. Si se calcula el nuevo salario mínimo considerando la inflación acumulada desde el último aumento salarial (536,4%), el aumento de mayo sería igual a VES 114.546,3. El aumento es aún mayor si tomamos como referencia la variación promedio de los aumentos salariales del 2018 (641,9%), el cual alcanzaría los VES 133.548,6. Los dos escenarios considerados con menor incremento fueron VES 39.622,6 y VES 40.000, el primero calculado con la variación del tipo de cambio desde el último aumento salarial (120,1%) y el segundo igual a medio petro en bolívares.

La actual coyuntura añade mayor incertidumbre a la potencial orientación salarial del Ejecutivo. Por un lado, las restricciones fiscales producto de las sanciones desincentivarían aumentos más agresivos del salario, aunque con un potencial costo político. Por otro parte, el descontento social derivado de las presiones inflacionarias pudiera llevar al Gobierno a ordenar un mayor incremento salarial, al menos en el muy corto plazo. En cualquier caso, ante la ausencia de correctivos al proceso hiperinflacionario, es probable que el poder adquisitivo del salario mínimo tienda a minimizarse en cuestión de días. Más malas noticias.