En Ecoanalítica, hemos mencionado que el retroceso en materia económica ha sido de tal magnitud en los últimos cinco años, que, para cierre de 2018, los niveles de PIB per cápita se ubicaron al mismo nivel que los de 1944. Si repitiéramos el ejercicio con la producción petrolera -principal actividad del país durante casi un siglo- se observaría un retroceso hasta niveles de la década de 1950. Tomando esas referencias, se plantea un nuevo ejercicio: ¿Cuánto ha ido representando el PIB de Venezuela con respecto al del mundo? ¿De cuánto -bajo una métrica simplificada- es el aporte de Venezuela al mundo?

Tomando en cuenta que Venezuela no se puede considerar un actor principal en el panorama económico mundial en el período de estudio (1960-2018) -como sí lo ha sido, por ejemplo, Estados Unidos, teniendo un peso promedio de 24,4%- sí se puede inferir que Venezuela, en su deterioro, fue dejado atrás por el resto del mundo. En la década de 1960, el país ocupó su mayor importancia relativa, llegando a representar cerca del 1,0% de la actividad económica global. Desde ese punto, se observa cómo ha ido evolucionando esta relación, destacando como -hasta 2014 y con excepción de 2003- esta no había descendido de 0,5%. Sin embargo, desde 2015 -y con recrudecimiento de la crisis subsecuente- se ha visto como la relación Venezuela/Mundo ha disminuido de tal manera que (para 2018) esta pasó a representar, aproximadamente 0,18%.

Si consideramos los fenómenos actuales que afectan el día a día del venezolano, la falta de electricidad, agua y seguridad, podemos afirmar que la tendencia a la baja del sector turístico continuará, fundamentada en el miedo de los extranjeros de visitar un país lleno de incertidumbre y peligros.