El 17 de agosto, Maduro anunció que el petro, la “nueva” criptomoneda de Venezuela, valdría VES 3.600. Después del anuncio, se ha modificado el valor del petro en dos oportunidades, a VES 9.000 el 30 de noviembre y a VES 36.000 el 15 de enero. Aunque parezcan aumentos significativos, los valores nominales en hiperinflación nunca son lo que parecen.

Ante una inflación mensual promedio de 183,5% entre agosto y enero, el petro ha ido perdiendo en gran medida su valor, a pesar de los aumentos nominales ya mencionados. Por ejemplo, para el primer aumento a VES 9.000, la caída en términos reales del petro fue de 92,8%, para la semana del 22 de febrero, esta caída a ubicó en 97,7%. Si se considera que el salario mínimo es fijado como ½ petro, tal caída real se traduce en una pérdida proporcional del poder adquisitivo de dicho salario.

El petro es solo una unidad de cuenta, que busca mantener una falsa estabilidad económica al fijar el salario mínimo y las pensiones a un valor constante. En realidad, la “cripto-moneda” no escapa el desequilibrio económico causado por la irresponsabilidad monetaria y fiscal del régimen de Maduro, que bajo un proceso hiperinflacionario y sin los ajustes adecuados, es inevitable la pérdida de valor.